Hace cinco años, Ridery comenzó a desarrollar en Venezuela un modelo de movilidad basado en una aplicación que conecta pasajeros, conductores y servicios de transporte. Hoy, la empresa reporta más de 4 millones de usuarios registrados, 200.000 conductores registrados, presencia en 23 ciudades y más de 2,5 millones de viajes realizados.
El aniversario permite mirar más allá de esas cifras. En este período, la plataforma amplió sus servicios a motos, envíos, delivery y viajes programados, mientras incorporó vehículos propios y herramientas de seguimiento. La evolución muestra cómo una aplicación de movilidad puede convertirse en una operación más amplia alrededor del transporte.
Una parte de la movilidad pasó al teléfono
La aplicación reúne actualmente distintas alternativas para trasladarse o enviar productos. El usuario puede solicitar un vehículo o una moto, realizar un envío o pedir delivery, además de programar determinados viajes. También puede conocer el costo del servicio y hacer seguimiento del recorrido.
El cambio está en la experiencia: una parte del proceso que antes dependía de buscar un servicio, contactar a un conductor y coordinar el traslado ahora ocurre dentro de una plataforma digital.
Ridery reporta operaciones en 23 ciudades, por lo que este modelo ya forma parte de la oferta de movilidad de distintas zonas del país.
El vehículo también se convirtió en una herramienta de trabajo
La transformación ocurrió también del lado de quienes conducen.
Gerson Gómez, fundador y presidente de Ridery, señaló que más de 200.000 conductores se han registrado en la plataforma y que más de 100.000 han trabajado con ella.
Estas cifras no equivalen a empleos formales ni significan que todos los registrados estén activos. Sí muestran la dimensión que alcanzó una modalidad de generación de ingresos vinculada a una plataforma digital.
Para quien ya tiene carro o moto, el vehículo puede convertirse en una herramienta de trabajo dentro de este modelo. Pero esa misma condición representa una barrera para quienes quieren conducir y no tienen cómo acceder a uno.
Ridery empezó a incorporar el vehículo a su propio modelo
Hace más de tres años, la empresa comenzó a recibir personas que querían trabajar como conductores, pero no tenían vehículo y tampoco podían financiarlo. De esa necesidad nació Emprende con Ridery, un programa que incorpora vehículos propios para ponerlos a disposición de conductores dentro de la plataforma.
El programa ya supera los 1.000 vehículos. La nueva incorporación anunciada por la compañía suma más de 400 unidades MG y Changan Dream Plus.
Aquí aparece uno de los cambios empresariales más relevantes del modelo: Ridery no solo conecta a quien necesita movilizarse con quien conduce; también está incorporando directamente el vehículo que hace posible el servicio.
Para ingresar a la flota propia, el aspirante pasa por un proceso que incluye registro, entrevista, pruebas psicotécnicas, simulador de conducción y una prueba en un vehículo real con un inspector.
Más vehículos implican más operación
La incorporación de una flota propia también significa asumir tareas que normalmente corresponden al propietario del vehículo.
Ridery cuenta con centros donde realiza mantenimiento y reparaciones de sus unidades. Gómez explicó que la empresa asume directamente trabajos que pueden ir desde reparaciones mecánicas hasta intervenciones mayores.
Los vehículos cuentan además con GPS, dispositivos de seguimiento y acelerómetros. La información permite analizar comportamientos como frenadas bruscas, aceleraciones o velocidades elevadas y puede cruzarse con las calificaciones realizadas por los pasajeros.
La seguridad pasa así a formar parte de la operación tecnológica de la plataforma. En septiembre, Ridery reforzó este enfoque con la campaña “Ser Rider es serio” y nuevas acciones de prevención vial.
Cinco años después, ¿qué cambió?
El caso Ridery permite observar tres cambios concretos en el mercado venezolano de movilidad.
Para el ciudadano, parte de la contratación y gestión del transporte pasó al teléfono. Para el conductor, apareció una plataforma capaz de conectar su vehículo con una demanda de viajes y otros servicios. Y para quienes no tienen vehículo, Emprende introdujo una alternativa en la que la propia empresa incorpora el activo necesario para trabajar.
Al mismo tiempo, Ridery amplió su participación en la operación: tecnología, conductores, vehículos, mantenimiento y monitoreo forman hoy parte del modelo.
Cinco años después, Ridery ya no puede leerse solamente como una aplicación para pedir un vehículo. Su evolución muestra cómo la movilidad digital en Venezuela se convirtió también en un espacio de generación de ingresos y de nuevos negocios alrededor del transporte.
El próximo desafío será observar hasta dónde puede crecer este modelo y cómo seguirá modificando la relación entre ciudadanos, conductores y empresas dentro del mercado venezolano de movilidad.



