15.400 niños y adolescentes fueron bancarizados por Bancamiga este sábado 19 de septiembre durante una jornada especial realizada en sus 51 agencias del país, con motivo del regreso a clases.
Los menores, entre 9 y 17 años, recibieron gratuitamente la Tarjeta de Débito Mastercard Kids, que permite realizar pagos en puntos de venta nacionales, consultar saldo y movimientos y hacer recargas telefónicas.
La cifra convirtió la jornada, según Bancamiga, en la de mayor número de cuentas abiertas en un solo día en la historia de la institución. Pero más allá del resultado, la tarjeta puede resolver una situación cotidiana para las familias: facilitar que los menores realicen sus gastos sin depender necesariamente del efectivo.
Una alternativa al efectivo durante el regreso a clases
Para un estudiante, la utilidad puede aparecer en una compra tan sencilla como una merienda en la cantina, un producto dentro del colegio o un consumo en un comercio cercano, siempre que el establecimiento acepte pagos con tarjeta.
La Mastercard Kids utiliza tecnología Contactless y permite realizar pagos directamente en puntos de venta nacionales.
Esto puede facilitar los gastos diarios de los menores y reducir la necesidad de que lleven efectivo para cada compra. Para los padres, también supone contar con una alternativa para cubrir esos gastos mediante un instrumento financiero asociado al menor.
Los padres pueden seguir los movimientos
La Cuenta Kids también incorpora una herramienta de seguimiento para los representantes.
Bancamiga establece que los padres pueden consultar el saldo y los movimientos de la cuenta a través de Bancamiga en Línea. La cuenta también contempla depósitos y retiros por taquilla, Pago Móvil y recargas telefónicas.
Así, el menor puede utilizar su tarjeta para sus gastos cotidianos mientras el representante mantiene visibilidad sobre las operaciones de la cuenta.
La propuesta también tiene una dimensión de educación financiera. Bancamiga presenta la Cuenta Kids como un instrumento para acercar a niños y adolescentes al manejo del dinero y al uso responsable de los servicios financieros.
Una nueva posibilidad de pago para los comercios
Los 15.400 nuevos usuarios también representan consumidores con acceso a un medio de pago electrónico.
Los comercios que aceptan pagos con tarjeta pueden recibir directamente las compras realizadas por estos menores. Esto puede ser especialmente práctico en negocios frecuentados por estudiantes, desde cantinas y cafeterías hasta panaderías y otros establecimientos cercanos a centros educativos.
No existen datos públicos que permitan determinar cuánto podrían aumentar las ventas de los comercios como consecuencia de esta iniciativa. Lo que sí puede establecerse es que estos nuevos usuarios cuentan ahora con una alternativa electrónica para realizar pagos en los establecimientos que acepten este medio.
Una jornada de alta demanda
La convocatoria también tuvo contratiempos.
Durante la jornada, usuarios manifestaron en redes sociales dificultades relacionadas con los tiempos de espera y la atención en algunas agencias. Estas experiencias no fueron iguales para todos los asistentes: también hubo familias que reportaron una atención positiva. Una madre citada en el balance del operativo, por ejemplo, destacó la atención recibida en la agencia de Altamira y la orientación sobre los recaudos.
A pesar de los inconvenientes manifestados por algunas personas, el operativo terminó con 15.400 menores bancarizados en las 51 agencias habilitadas. Bancamiga presentó la cifra como la mayor cantidad de cuentas abiertas en un solo día por la institución.
El resultado deja una iniciativa que va más allá de la entrega gratuita de una tarjeta: miles de menores ahora cuentan con un instrumento que pueden utilizar en sus gastos cotidianos, mientras sus representantes pueden consultar los movimientos de la cuenta.
¿Puede una tarjeta reducir la dependencia del efectivo?
Con 15.400 menores incorporados al sistema financiero, la Tarjeta Kids pasa ahora de las agencias a la vida cotidiana.
Una compra en la cantina, una merienda o cualquier otro gasto escolar puede hacerse con tarjeta cuando el establecimiento acepte este medio de pago, sin que el menor tenga que depender necesariamente del efectivo.
Para las familias, la utilidad está en facilitar esos gastos y mantener seguimiento sobre la cuenta. Para los comercios, en incorporar consumidores que disponen de una alternativa de pago electrónico.
¿Puede una tarjeta como esta convertirse en una alternativa real al efectivo para los gastos escolares y cotidianos de los menores?






